Bendito….Es que no pueden vivir sin aire

watercolour-2045917__480En donde vivo es un lugar lleno de paz y hermoso o al menos lo era. No por ello deja de tener sus pecualiaridades. Cada cual hace su vida de manera independiente y sin alternar mucho con los demás. No lo aplaudo, aunque entiendo que cada cual trabaja para pagar su hipoteca en un país golpeado por una situación de falta de oportunidades laborales. Un país con dificultades económicas y falta de seguridad. Lo que sin duda es un poco difícil de “tragar” es que en el momento histórico que nuestra isla está atravesando, pretendamos vivir en una especie de burbuja cual si no pasara nada. Ciertamente ha pasando y está pasando algo. Casas en donde no se escuchaba ni un mosquito, comienzan a mostrar sus voces al resto de la comunidad porque la tolerancia se agota y no se resiste estar bajo un mismo techo lleno de precaridades que en unos casos son menores que en otras. Sí, algo está pasando y es el momento en el que todos tenemos que ajustarnos a los cambios. Es el momento idóneo para cultivar los valores en nuestros hijos y ensenarles que las cosas no siempre son como deseamos o se consiguen tan rápidamente como queremos.

Poco a poco la zona de confort va desapareciendo según los días pasan. Tras el paso del Huracaán María y acto seguido, las personas tenían sus generadores de electricidad todo el día encendidos. Pero el bolsillo grita y ya apenas 6 u 8 horas es lo que se puede aspirar.

Todavía el botón del pánico no se ha activado. Esas 6 u 8 horas no son necesariamente para cocinar. Mejor estar a dieta que dormir con calor. Los adultos, para justificar su falta de sensatez dicen “es que los nenes no pueden dormir sin aire”. ¡Oh Dios… que desperdicio!!!! Tan buen momento para educar a nuestros hijos respecto la fragilidad de la vida y cómo debemos adaptarnos al cambio.

Es fácil sufrir a distancia los desastres de Haití. Ser solidarios, realizar colectas y enseñarle a los niños a ser generosos. Sin embargo, no ser capaz de practicar la generosidad cediendo combustible “de dormir” a un hospital que lo necesita para salvar la vida de sus pacientes…. no tiene explicación. Ver personas capaces de estar entre seis horas y dos días en una fila para conseguir combustible para poder dormir cómodamente mientras no se es capaz de donar dos horas de trabajo voluntario en algún lugar…. no tiene explicación.

way-1694101__480Me pregunto…. ¿Qué tipo de generación es la que estamos levantando? ¿Cuáles son los valores que estamos inculcando en nuestros hijos? Si se trata de, mostrar la importancia de combustible para dormir bien en medio de un huracán… mal nos vemos. Imagino a nuestra generación olvidados en hospitales y centros de cuido porque nuestros hijos prefieren hacer largas filas para obtener combustible para poder dormir bien. Después de todo.. ese es el ejemplo que tuvieron de niños cuando pudieron cómodamente dormir en sus vacaciones de huracán. Mientras otros entre ruido y malos olores hacían lo imposible para poder dormir algunas horas y salir a trabajar.

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