Respeto: algo que todos reclamamos, pero…no necesariamente brindamos

Resteto: “Honrar el valor y la dignidad de todas las personas. Tratar a los demás de la forma en que quiere ser tratado.  Actuar sin violencia, de manera cortés, pacífica y civilmente. Ser tolerante y aceptar las diferencias. Evitar las palabras y acciones descorteses, ofensivas y abusivas”.

-Instituto de Etica Josephson.

El respeto es uno de los valores indispensables en la vida del ser humano. Es esencial para fortalecer y mantener todas nuestras relaciones y para el buen funcionamiento del país.  Tanto en el trabajo como en la familia, cuando se pierde el respeto es como el cristal que se rompe. Se trata de reparar, pero la huella siempre queda. Dentro de lo que es el respeto existen muchas formas de demostrarlo. El cumplir con las leyes de tránsito, el no agredir física y verbalmente a los demás, el no maltratar a las personas y a los animales, son algunas formas de respeto. Sin embargo, existen otras formas de respecto como, por ejemplo: respeto a la privacidad y respeto al espacio ajeno. La privacidad es una de esas cosas que todos reclamamos, pero en general, no estamos dispuestos a ceder. Pareciera una tontería cuando se compara con el respeto de las leyes etc., pero no lo es. No obstante, mostrar respeto a la privacidad en todas sus modalidades y no respetar el espacio ajeno, lacera las relaciones en comunidad. Veamos tres ejemplos cotidianos:

purchasing-674917__480Sobreviviendo al supermercado:

Aunque existen muchas personas que indican no soportar ir al supermercado, para mi es algo que me disfruto aun cuando supone un enorme acto de estoicismo. No voy a mencionar a los que lanzan su carrito de compras sobre ti en los pasillos del supermercado. Iré directamente a la fila de pago. Solo hay que ver cuando estás en la fila del supermercado esperando tu turno para pagar. Primero acomodas tu compra para que el cajero pueda cobrarla. Cuando te dicen el total, ya tienes la siguiente persona de la fila básicamente sobre ti con sus cosas. Entonces viene lo bueno. Decides pagar con scam-2048851__480tarjeta de débito y debes marcar tu clave secreta. Sin embargo, a pesar de lo mucho que las autoridades han explicado la importancia de mantener “secreta” dicha clave… te encuentras con que apenas puedes seleccionar los números gracias a esa persona que, en su imprudencia, permanece allí como siamés a tu lado o sobre ti. No hay respeto ni por el espacio ajeno ni por la privacidad. Todos critican a las personas que se comportan así, sin embargo, básicamente todas las personas actúan de igual forma.

 

the-traffic-light-2157162__480Atacado en la carretera

Hasta hace un año, pensaba que una de las habilidades más importantes en mi vida era la capacidad de poder conducir un auto. Decía que cuando llegara a ser una anciana quería mantener cierta independencia gracias a que podía conducir, aunque fuera a paso lento. Es por ello por lo que suelo tener mucha tolerancia con los ancianos cuando los veo en la carretera conduciendo. Sin embargo, en estos momentos esto ha cambiado mucho y ya no estoy tan segura de querer conducir hasta el día de mi muerte.  Esto en parte ha sido el resultado directo de la falta de respeto continua que puedo observar en la carretera. El colmo es que las personas toquen la bocina (claxon) para que te muevas, aunque sea invadiendo el cruce de peatones para ellos poder doblar con el semáforo en rojo. Es cierto que en mi país se puede girar a la derecha con semáforo en rojo y las debidas precauciones, pero…. obstruir el cruce de peatones y exponerte a una multa por la desesperación de un conductor sencillamente está… ¡increíble!!! Denota falta de respeto a las leyes, a la vida y al espacio ajeno de los transeúntes.

syringe-1781353_1280Muriendo de vergüenza en la farmacia:

Este es otro ejemplo claro de la constante falta de respeto a la privacidad y al espacio ajeno. Sabemos que desde hace varios años se ha intentado crear consciencia en la ciudadanía respecto a la llamada Ley HIPAA. Las farmacias tuvieron que hacer ajustes en sus recetarios para atender a los clientes garantizando su privacidad al momento de realizar consultas o recibir sus medicamentos. Muchas optaron por dibujar una línea en el suelo para establecer un espacio prudente entre el público el que está siendo atendido. Sin embargo, hoy en día tanto los clientes como algunos profesionales parecen no entender la importancia de este asunto. Ejemplo de ello es el tan conocido chiste de la empleada de farmacia que le pregunta en voy alta desde la otra esquina, al cliente que busca comprar condones, (preservativos o profilácticos) … ¿en qué tamaño los desea?, dejando así al descubierto frente a todos al discreto cliente.

Recuerdo el caso de una pobre mujer quien fuera una desafortunada víctima del HIV gracias al infiel de su marido. Esa mujer condujo 4 horas cada mes hasta su rápida muerte. Asistía a una farmacia lejana solamente para evitar que, si alguien escuchaba el nombre de sus medicamentos, no fuera una persona conocida. No hay necesidad de esto si aprendemos a respetar la privacidad y el espacio ajeno.

human-3305707__480Superando el acomodo razonable en la escuela:

Yo que soy profesora universitaria conozco bien lo que es un acomodo razonable para un estudiante que tiene necesidades especiales. Se practica diariamente tanto a nivel universitario como a nivel primario, secundario y superior. No se trata únicamente del estudiante que tiene dificultades visuales o auditivas. Va más allá de eso e incluye estudiantes que parecieran no tener ningún problema a la vista de sus compañeros pero que tienen necesidades especiales que deben ser atendidas. Precisamente por ser necesidades que a simple vista no parecen existir, es indispensable ese respeto a la privacidad e incluso, a la integridad de la persona. No se trata de decir frente a toda la clase, “fulanito, acomódate aquí para que no te me espacies. Ya tú sabes lo que tienes y no puedes sentarte lejos”. Eso no es respetar al estudiante ni a su persona y por el contrario lacera su dignidad.

friendship-2156174__480El respecto a la privacidad nos atañe a todos. No cuesta dinero sino voluntad y deseos de hacerlo. También tiene que ver con la confiablidad, otro importante valor. Mi mamá siempre me decía que, si tenía deseos de contar algo, debía pensar primero si lo que contaría beneficiaría a alguien o por el contrario traería dolor a los demás. En ese caso debía guardar aquello que me fue confiado, respetando a la persona, su dignidad y privacidad.

El respeto se enseña en el hogar y se refuerza en la escuela. Se modela con el ejemplo. No se puede hablar de respeto mientras se abandona un perro en la calle, se violan las normas de tránsito o se utiliza vocabulario soez o grosero con el deambulante, el anciano o el mismo niño. Es a los padres o encargados de la crianza del niño, a quienes corresponde educar a en este asunto. Resulta imposible aspirar a tener una mejor país y comunidad si cada cual no asume su responsabilidad y hace lo que le corresponde.

La cortesía y el respeto deja dividendos. Ayuda y promueve el establecimiento de mejores las relaciones. Por eso, reflexiona en cuanto a cómo te comportas con los demás. Nunca es tarde para mejorar y hoy puede ser un buen día para ello. Recuerda la Regla de Oro… “ trata a los demás, como te gustaría ser tratado”.

facbook-like-and-share-thumbs-upAgradezco tu apoyo. Sígueme en Facebook como Coach Maribel Aponte y en Twitter como @coachmaribelpr

Comenta qué te pareció este artículo y si te gustó, compártelo con tus amigos de Twitter y Facebook. Selecciona “me gusta” y “compartir”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s