¿Cómo ganarse a los demás?

La manera en que usted trata a los demás es su declaración al mundo, de quien es usted (John Maxwell, 2005).

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Se ha preguntado usted por qué es importante “ganarse a las personas”. Sencillo. Es mejor tener a las personas de nuestro lado que en contra ¿no le parece? Sin embargo, para muchos esta podría ser una respuesta muy simple. En parte es cierto. No se trata de tener o no tener a la gente de nuestro lado. Desde el punto de vista del liderazgo, se trata de tener seguidores que caminen en nuestra misma dirección para alcanzar nuestras metas. Veamos entonces. Si usted es un gerente supervisor o empresario, necesitará ganarse a sus empleados si pretende lograr su cuota de ventas y una mayor participación del mercado. Empleado que no se sienta valorado y respetado, no lo representará bien ni a usted ni a su empresa.

Cuando intentamos ganarnos a las personas, deseamos crear conexión y que se comporten de la manera que nos gusta o deseamos. Sin embargo, eso no surge de la nada. Para lograr ese resultado es necesario cultivarlo. Y ¿cómo lo hacemos? Lo logramos a través del refuerzo positivo que va desde la empatía hasta la sinceridad.

Para los gerentes de empresa, los empleados no solo son parte de la empresa. En realidad, son el centro de la empresa. El producto puede ser bueno, pero son los empleados los que desarrollan las campañas de mercadeo, lo que venden, recomiendan y despachan el producto. Cada día es más difícil para las empresas, lograr tener empleados que muestren un elevado desempeño. Sin embargo, esto no debiera convertirse en una tarea tan difícil como en ocasiones parece ser. Primero que nada, recuerde siempre que sus empleados al igual que usted son seres humanos con intereses y necesidades diversas. Como siempre digo, si usted no se siente valorado y respeta, olvídese del compromiso y la buena representación empresarial.

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Aquí algunos consejos para ganarse a sus empleados:

  1. Explique a sus empleados lo que se espera de ellos. Todavía en este tiempo hay patronos que insisten en no contar con un “job description” o descripción de tareas para cada uno sus empleados. No realizan evaluaciones y si las realizan, no las discuten con el empleado. No importa si usted tiene un colmado, una imprenta o una oficina médica, tenga una descripción de tareas para sus empleados. Recuerde eso de “cuentas claras conservan amistades”.
  2. Identifique la conducta que desea de los demás y refuerce positivamente la misma.
    • (conducta) Un empleado superó las ventas o recibió una buena recomendación u opinión de parte de un cliente a través de una carta o llamada telefónica.
    • (refuerzo) Felicítelo delante de los demás, invítelo a almorzar, brídele una recompensa o haga algo que le demuestre a ese empleado lo orgulloso que está de él y cómo lo valora. Esto debe hacerse lo antes posible para evitar la extinción de esa buena conducta que observamos y deseamos se continúe.
    • (consecuencia) El empleado hará todo lo posible por repetir esa conducta. Intentará mantener su “status” ante el grupo y ante usted.
  3. Decídase por el refuerzo positivo antes que por el castigo – el castigo, aunque pudiera “dar resultado” a primera vista, lo cierto es que hace que crezca eventualmente un sentimiento de rebeldía, enojo e insatisfacción que solo logrará ir contagiando a parte del resto de los empleados. Estos se desmotivarán y el rendimiento o compromiso con la empresa no será el esperado. ¡Claro!!! Esto no quiere decir que usted como gerente se va dedicar a pasarle la mano al empleado cada vez que incumpla, pero… evite utilizar el castigo como primera alternativa. Para ello también debe considerar la falta. No es lo mismo robar o tener una falta ética, que tomar quince minutos adicionales de almuerzo sin previa notificación.
  4. Comience mencionado lo bueno primero – cuando necesite decirle a alguien que algo no le gustó o no estuvo bien, comience diciendo lo que sí le gustó o estuvo bien.
  5. Cumpla aquello que promete – nunca le prometa a un empleado aquello que no podrá hacer. Es una de las formas más rápidas de robar la motivación de un empleado y perder la credibilidad.

person-2385787__480Algunos consejos para ganarse su jefe:

  1. Muéstrese dispuesto – Cuando su jefe le presente un nuevo proyecto, pregunte ¿cómo puedo ayudar? – Luego tendrá tiempo de hacer sus observaciones. Los jefes quieren empleados que les ayuden a hacer las cosas, no gente que les traiga más problemas.
  2. Evite dar la impresión de que no está trabajando. – A veces usted está trabajando, pero al mismo tiempo está hablando en voz alta y riendo a carcajadas con un compañero mientras comenta la novela o el juego de baloncesto y podría dar la impresión de que no está realizando sus labores.
  3. Practique la honestidad en vez de dar excusas.
  4. Evite continuar en medio de conversaciones donde se esté hablando mal de un jefe u otro empleado. Aunque usted piense lo mismo, mejor evite hacer comentarios.
  5. Utilice las herramientas de trabajo para el trabajo – si usted tiene a su cargo una guagua para trabajar, no la utilice sin permiso para hacer mudanzas mediante cobro o sin cobro. Si está estudiando y necesita un cartapacio… pídalo o cómprelo. Como decía un antiguo profeso mío… “Mientras todo está bien. Todo está bien”. El día menos pensado tiene usted un malentendido con alguien en la empresa y lo acusarán de llevarse los materiales de la oficina, o lo que es lo mismo, robar.

En su libro “Sacando lo mejor de la gente” Aubrey V. Daniels, habla del poder del refuerzo positivo y su regla de oro. Indica que, “cuando el reforzamiento positivo se convierte en la forma de vida de la organización, las relaciones de rivalidad comienzan a desaparecer. Los empleados comienzan a entender que obtendrán mejores beneficios si trabajan juntos.”

Ya hablamos de la empresa. Sin embargo, todos queremos ganarnos a las demás personas, aunque no sean nuestros empleados. Esto incluye la peluquera, el médico y su secretaria, la cajera del banco y la del supermercado, el bartender del pub y el mozo en el restaurante también. Por ejemplo, piense que está en una enorme fila en el supermercado. Usted está desesperado por salir de allí porque tiene mil cosas que hacer. Cuando llega su turno se encuentra un empleado con mala cara porque tal vez se siente mal o porque ha tenido que doblar turno. Entonces usted saluda con una sonrisa y le dice al cajero cómo valora su trabajo porque sabe no siempre es fácil trabajar con público. Puede estar seguro de que la actitud del empleado cambiará inmediatamente.

Recuerde siempre utilizar eso que llaman “refuerzo positivo”. Haga que las personas se sientan bien con usted y se conviertan en sus aliados. Una vez tuve la oportunidad de conversar con un grupo de personas que se encargaban de tramitar el cobro atrasado de préstamos de auto. Me contaron cómo su actitud y la negociación se veía afectada precisamente por la actitud de los clientes. Me decían que no era lo mismo el cliente que se escondía detrás de la puerta de la casa o que comenzaba a despotricar con ellos a viva voz…, que el cliente que aceptaba que estaba en atraso y que luego de reconocer que los cobradores estaban haciendo su trabajo, pedía humildemente una oportunidad. Es que todos queremos respeto y empatía de parte de los demás. Cuando una persona siente que se le respeta ante todo como ser humano, el camino es mucho más fácil de recorrer. Otro clásico ejemplo es el de la oficina médica. Es conocido que hay secretarias que son tan eficientes y simpáticas que todos querríamos llevarlas a nuestra empresa. Pero hay otras que…. sencillamente nos hacen olvidar que un mejor mundo es posible.  A esas secretarias hay que ganárselas a como dé lugar y sí se puede. ¿Cómo? Demuéstrele (aunque le cueste), admiración por el trabajo que realizan. Muéstrele una sonrisa y dígale algo que la haga sentir bien. Estoy segura de que le irá mejor.

pexels-photo-110108Consejos para ganarte a las personas en tu día a día

  1. Mantenga una actitud positiva. A nadie le gusta estar al lado de un quejoso.
    1. Existe un error que cometen muchas cuando les visita un familiar o amigo que hace tiempo no les visitaba. En vez de disfrutar la visita, comienzan a reclamar el largo tiempo que estuvieron sin visitarles. No pierda su tiempo en esos lamentos porque solo logrará que la persona lo piense dos veces antes de volver a visitarla. Disfrute el momento y hágale saber a la persona lo feliz que se siente con cada una de sus visitas.
  2. Salude con una sonrisa y con alegría.
    1. Sonría en el ascensor, en el estacionamiento, cuando entre a una oficina y cuando se encuentre con alguien.
    2. Si le llaman por teléfono, muestre alegría por la llamada. No inicie la conversación hablando de la crisis o de las malas noticias.
  3. Recuerde el nombre de las personas y llámelos por su nombre. No importa si se trata de la cajera de un restaurante, la enfermera o el encargado de un estacionamiento.
  4. Trate a las personas como desea usted ser tratado.
  5. Encuentre algo positivo en el otro y dígaselo.
    1. Piense al algo positivo que tenga esa persona y que a simple vista usted pueda detectar y hágaselo saber. Ayude a que el ego del otro se sienta bien. Por ejemplo, tal vez pueda ver que la oficina o el escritorio están muy organizados. Tal vez el tono de cabello le queda muy bien o el color de la ropa o su perfume es muy agradable. A lo mejor su letra es muy bonita, etc. Haga el cumplido (que sea real) pero como dicen, no se pase de la raya. No tengo la menor duda de que la actitud de esa persona cambiará
  6. Cuando necesite decirle a alguien que algo no le gustó o no estuvo bien, comience diciendo lo que sí le gustó o estuvo bien.
  7. Tenga algo tangible que ofrecer – eso lo aprendí de mi abuelita y de mi mamá. Usualmente a las personas le agradan los regalos. No estoy hablando de botellas de vino o collares de perla. ¡NO!!!! Hablo de detalles simples. Libretitas de notas, chocolates, bolígrafos, jabones de olor, galletitas, velas, paletas y hasta un café o refresco. Nótese que casi todo está en diminutivo porque se trata de detallitos para alegrar la vida del otro y provocar un cambio de actitud. No es un soborno para lograr sus objetivos.
  8. Aprenda a escuchar, aunque le cueste también. A veces las personas solo necesitan que las escuchen. Ni siquiera necesitan un consejo, porque en su interior ya tienen la respuesta a su situación, pero necesitan desahogarse. Recuerde que escuchar es estar atento a lo que le dicen, mirando a la persona. Mostrando interés y sin interrumpir o juzgar. Así que, aunque tenga prisa… escuche. Créame que será recompensado.
  9. Evite comenzar sus argumentos con la frase “no es justo…” – eso siempre lo repito. Es la mejor forma de cerrar el canal de comunicación porque la otra persona sentirá que le está llamando “injusto” y eso a nadie le gusta.
  10. Recuerde las fechas importantes – a todos les gusta que recuerden su cumpleaños, aniversario, etc.
  11. Desarrolle su inteligencia emocional – es necesario saber dar lo que se quiere recibir. Si queremos respeto, necesitamos respetar. Tenemos que velar por nuestras actitudes.

Usted no piense que esta que escribe nació tolerante y con inteligencia emocional desarrollada. No. Ese es un trabajo de día a día, de aprendizaje continuo. ¿Acaso cree que me es fácil acordarme de la inteligencia emocional y el positivismo cuando he tenido que ir a alguna agencia a realizar algún trámite y luegirl-1716817__480go de esperar dos horas me dicen que debo regresar a la 1pm porque se van de almuerzo? ¿Cree usted que doy saltos de alegría cuando un vehículo me da un corte de pastelillo en la carretera? Ni lo piense.

Todavía recuerdo un médico especialista que visité en dos o tres ocasiones. Cuando abría la puerta de la oficina y veía las tres personas que atendían la recepción quería morirme. Tal parece que era requisito ser antipático y soso para trabajar allí. Dios sabe que solo regresé allí por lo competente que era el médico y que por cierto tampoco era simpático. ¡En realidad, era necesario tener mucho más que inteligencia emocional, ¡ja, ja!! A lo que me refiero es, que la vida es trasformación y aprendizaje continuo. Unas veces cedo yo y otras veces el otro. No hay otra forma de vivir en comunidad. Te invito a ver la presentación “25 maneras de ganarse a la gente-John Maxwell” que encontrarás en el Blog.

Recuerda… Emprende hoy, inicia tu cambio, lidera tu transformación, ten éxito y sé feliz. Hoy es un buen día para comenzar. Verás la recompensa.

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