La tecnología aliado del diablo: ¿qué? ¿cómo? ¿quién dijo?

Durante estos días las personas han tenido que ceder al uso de la tecnología para una de tres cosas: entretenerse durante los días que deben permanecer en la casa, trabajar a distancia para poder continuar generando ingresos y finalmente, para continuar los estudios. Esto ha provocado un cambio en los paradigmas de cada cual y en muchos casos, ha significado vencer barreras insospechables.

En estos días en que hemos tenido tiempo de más para la reflexión he pensado en qué será de la vida de todas esas personas que lanzaban mil maldiciones a la tecnología y su uso. Vienen a mi mente esas personas que no tienen un celular, no por razones económicas, sino porque alegan que el uso del celular es solamente una dinámica que nos aleja de las personas, porque en vez de hablarles personalmente y en vivo… lo hacemos a distancia. Sin embargo, son esas personas que de pronto se te acercan en una fiesta o en la fila de un comercio y te preguntan si puedes prestarle tu teléfono para llamar a la casa porque se quedaron sin auto o porque están retrasados. Bueno… entonces ¿sirve o no sirve el teléfono? ¿vale la pena tenerlo o no?

Recuerdo todas las veces que leído que la tecnología remplaza a los trabajadores. Se alega que nos convierte en robots o que, por el contrario, son los robots quienes nos sustituyen. Yo no creo que la tecnología sustituye necesariamente a los trabajadores. Pienso que la tecnología está cambiando el escenario laboral y se requiere de nuevas destrezas para permanecer en el mismo. Son los humanos quienes programan a las máquinas y quienes las crean también. Entonces, el trabajador no será sustituido por las máquinas sino más bien, por otro trabajador capaz de trabajar con esas máquinas y tecnología.

Existen otras personas resistentes a la tecnología y al pensar en esas personas, recuerdo una mujer que conocí en un trabajo. Ella no tenía internet ni televisión en su casa, porque esas eran “cosas del demonio” y solo enseñaban “malas cosas a las personas”. Ella que tenía dos tenía hijos y decía estar felizmente casada, alegaba que la juventud y los matrimonios se perdían gracias a la maldad de la tecnología. Bueno, yo nunca entendí a esa mujer y sus argumentos. La tecnología era diabólica ante sus ojos, sin embargo, ordenaba infinidad de materiales a través de Amazon y para colmo, se quedaba fuera de horas laborables en la oficina para hacer búsquedas en internet.

Bueno… hay de todo. Existe el poder de discernimiento. Ese que nos permite activar nuestro buen juicio y decidir aquello que nos conviene o no. Mostramos nuestro verdadero carácter cuando somos capaces de mantener nuestros valores siempre por delante de cada acción y decisión. Es fácil vivir una vida sana cuando no hay “tentaciones” que vencer. Lo admirable realmente existe cuando a pesar de esas llamadas “tentaciones” somos capaces de no sucumbir. La tecnología no sustituye al ser humano en el contexto laboral. Siempre hará falta el recurso humano. Solamente que ahora, ese recurso humano debe mostrar destrezas en el uso y manejo de la tecnología.

La tecnología como herramienta siempre será un aliado para ayudar a noble propósitos o para hacer el daño en todos los aspectos. Es cierto que personas inescrupulosas utilizan la tecnología y en especial las redes sociales para hacer daño a otros mediante difamación. También es cierto que personas que dicen “ser de Dios” solo utilizan su palabra para alarmar al pueblo con anuncios de catástrofes futuras y hacerlas sentir culpables por las tragedias en la humanidad. Sin embargo y muy afortunadamente, son muchas más las personas que hacen el bien, practican la bondad y la solidaridad a través del uso de la tecnología.

Es el ser humano quien decide cómo utilizar la tecnología. He visto personas que han puesto su conocimiento al servicio de los demás, ofreciendo gratuitamente cursos a distancia. He visto como los médicos han ofrecido consulta a sus pacientes a través de la llamada telemedicina y cómo las farmacias y supermercados pueden procesar pedidos y realizar entregas gracias a la tecnología. También he visto cómo religiosas, sacerdotes y ministros de Dios, serios en su vocación, han servido como mano amiga con un mensaje de esperanza en estos tiempos de dificultad haciendo uso de la tecnología. ¿Cómo podría decir categóricamente que la tecnología es una maldición? ¡Jamás! A pesar de que ciertamente me falta mucho por aprender, sigo esforzándome cada día para ganar conocimiento y destrezas y poder así atender los constantes retos que nos llegan.

No despachemos nuestra falta de conocimiento y resistencia al cambio, diciendo que la tecnología es del diablo o que viene para remplazar al ser humano. Ahora que lo que más que tenemos la mayoría de las personas es tiempo, abraza la tecnología y disfruta de sus beneficios. Son muchos los cursos cortos que puedes tomar a distancia, los libros que puedes leer, los viajes virtuales que puedes realizar gracias a ella. No pierdas esta maravillosa oportunidad de crecer profesionalmente y prepararte para los cambios que ya han iniciado.

Como siempre… Emprende hoy, lidera tu cambio, inicia tu transformación, ten éxito y vive feliz. Agradezco tu apoyo. Sígueme en FaceBook, Twitter y Pinterest como Coach Maribel Aponte.

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