Pérdidas: siempre se recuerdan más en navidad

¡Muchas pérdidas para un año que tiene la misma cantidad de días! Para muchos el 2021 no necesariamente resultó ser lo que esperábamos en varios sentidos. Si bien es cierto que a nivel profesional para muchos de nosotros fue realmente positivo, a nivel personal tal vez los retos y las dificultades fueron mayor a lo esperado. Muchas pérdidas, muertes repentinas de personas muy cercanas.  Si bien el Covid-19 no fue el responsable de muchas de las muertes, si fue el responsable de no poder acompañar a nuestros familiares y amigos en momentos de tanto dolor. Tengo en lista de espera muchos abrazos, de esos largos y profundos que tanta falta hacen cuando se pierde un ser querido. Esos abrazos en los que no es necesario decir palabra alguna, porque todo queda dicho en el abrazo mismo.

Cualquiera que ha estudiado lo que son las etapas en el proceso de duelo, sabrá que la pandemia ha hecho un poco más difícil superar el mismo. No es imposible, pero ciertamente puede ser un proceso más lento. He transitado cada una de las etapas y en ocasiones me he detenido llena de enojo ante ciertas pérdidas y ahí me quedado por más rato de lo habitual. No tener ni la oportunidad de estar junto a los tuyos en un abrazo por cuenta del Covid 19, no es nada agradable y enoja. No soy inmune al dolor, a la decepción y al dolor que causan las despedidas, especialmente las repentinas. Sin embargo, también reconozco que vida y muerte van de la mano y es un proceso natural al que cada uno debe enfrentarse.

¿Qué ayuda para superar el dolor? La satisfacción de haber hecho las cosas bien. Me refiero a tener la certeza de en vida haber demostrado el cariño y agradecimiento a las personas que hoy han partido. ¿Qué nos enseña la muerte? Nos enseña que no hay que perder el tiempo y hay que vivir la vida sin que antes te viva ella. Por eso, antes de que inicie el nuevo año, elevemos nuestro pensamiento a todos los que partieron y a sus familias. Reflexionemos en cuanto a nuestro propósito de vida y trabajemos por lograr un mejor año.

A Valeria Sofía, Ivelisse y Vicente… vuelen alto y en libertad. Gracias por lo compartido y por los planes que nos llenaron de ilusión aún cuando el tiempo no fue suficiente para lograrlos. Se marcharon muy pronto y a destiempo, pero sin duda alguna ya nos encontraremos luego. ¡Adelante!

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