Entre la Empatía y Ecpatía ¿Dónde te encuentras tú?

La empatía es una de las cualidades humanas más valoradas tanto en un empleado como en cualquier persona que conozcamos. El catedrático de psiquiatría González de Rivera (2004), explica: “Definimos empatía como la acción y la capacidad de comprender, ser consciente, ser sensible o experimentar de manera vicariante los sentimientos, pensamientos y experiencias del otro, sin que esos sentimientos, pensamientos y experiencias hayan sido comunicados de manera objetiva o explícita”. Comúnmente decimos que ser empático es sencillamente ponerse en los zapatos o el lugar del otro. Se trata de entender su situación. Cuando pensamos en empatía lo asociamos con ser solidario y generoso con el otro. Sin embargo, el querer ser solidario con el otro entendiendo su situación, nos presenta en muchas ocasiones a personas que lejos de servir de apoyo terminan envueltas en relaciones tóxicas o en serias dificultades producto del mal manejo de esa llamada empatía. Es por ello que surge el concepto de ecpatía.

maze-1804499__480González de Rivera (2004), indica que la ecpatía es la acción mental compensatoria que nos protege de la inundación afectiva, y nos permite no dejarnos arrastrar por las emociones ajenas, un riesgo que corren las personas excesivamente empáticas. Recalca que es una forma de control intencional de la subjetividad interpersonal, que tiene como objetivo evitar la inducción de estados emocionales por otra persona, tanto si lo hace de manera voluntaria, como en la manipulación, o involuntaria, como en el contagio emocional o la histeria de masas. Dicho de otra forma, la ecpatía surge como una respuesta a la empatía desmedida que lejos de ayudar provoca nuevas dificultades.

En el ámbito laboral, piense en cuántas veces se ha quedado usted hasta pasada su hora de salida porque desea ayudar a un compañero con su tarea ya que no ha podido completarla y el no hacerlo podría ocasionarle problemas con su jefe. La razón por la cual su compañero no pudo terminar a tiempo su trabajo fue porque llegó tarde a la oficina. Sin embargo, usted lo ayudó porque sabe que él necesita el trabajo para mantener a su familia. Eso está muy bien y demuestra que es usted un buen compañero de trabajo. Además, cualquiera puede llegar tarde a la oficina por un imprevisto. El problema surge cuando esto se convierte en un patrón. Usted una y otra vez continúa ayudando a su compañero. Eso provoca que tenga que llegar tarde a su casa donde le espera su familia con no muy buena cara. Lo que comenzó como empatía ya se convierte en dolor de cabeza, así que es hora de llevar a práctica la ecpatía.

Otro ejemplo que podríamos comentar es el de la mujer que decide ofrecer de su tiempo para ayudar a otros menos afortunados. Decide ir a visitar personas privadas de su libertad o lo que serían reclusos o presos. Allí conoce a esta persona que le cuenta cómo ha sido encarcelado injustamente (lo cual puede ser real), así que decide ayudarle a escapar de prisión. Mala decisión… no podemos darnos el lujo de ser irracionales y dejarnos llevar por nuestras emociones. Por otro lado, recuerdo a una mujer de mediana edad que conoció a un joven recién graduado de medicina. El joven que no era casado tenía varios problemas con su padres y familiares. Especialista en el arte de la manipulación, le contó a la mujer lo mucho que sufría porque sus padres no entendían que él quisiera dedicarse a practicar la medicina en beneficio de los pobres… sin aspirar a ser rico. Le dijo que él siempre había soñado que ellos le ayudaran económicamente para poder establecer su oficina médica. Ella sin pensarlo dos veces le ofreció su firma como codeudora para un préstamo y que así pudiera iniciar su proyecto. El fin de la historia…el joven médico desapareció con el dinero abandonando territorio americano y ella terminó pagando la deuda. Otro caso en que la persona no supo manejar adecuadamente su nivel de empatía.

desperate-2293377__480Tal vez usted piense que los ejemplos presentados son muy extremos, pero hay de todo. El típico caso de la vecina que tiene problemas con su marido. Usted rápidamente acude a colocar su hombro y servir de apoyo a esa vecina. Sin embargo, llega la noche y usted no puede dormir pensando en la situación de su vecina. A la mañana siguiente llega tarde a su trabajo porque antes de salir de su casa llamó a su vecina para ver cómo había amanecido. Ella no pudo parar de hablar y usted no supo cómo interrumpir la comunicación, lo que le trajo problemas en su trabajo por la demora. Así pasan los días y cada vez que su esposo o hijos llegan a su casa, usted no está para recibirles porque está consolando a la vecina. Mal le veo… la situación de su vecina le absorbió completamente y está a punto de ser usted la próxima en perder a los suyos.  Otro típico caso, la joven que sale a rescatar de las drogas a su compañero de estudios y termina en las drogas con él.

volunteers-2654008__480Es necesario saber con qué destrezas se cuenta y hasta dónde podemos llegar. A veces tenemos la mejor intención de ayudar, sin embargo, no siempre somos psicólogos o consejeros profesionales. Es muy fácil pasar de la empatía a la simpatía y de allí al precipicio. Es importante autoevaluarnos y saber hasta dónde podemos llegar. La práctica de la ecpatía no significa que usted deje de ser solidario. Significa que debe saber cuándo retirarse y dejar el espacio a otra persona que con más herramientas que usted tome su lugar. Se trata de defender sus sentimientos y no dejarse arrastrar hacia un abismo. Aprenda a proteger su salud emocional, su familia y su empleo. Agregue valor a su vida. Invierta tiempo en aquello que le sume, nunca que le reste. Practiquemos la empatía sin olvidar la ecpatía.

Como siempre… Emprende hoy, lidera tu cambio, inicia tu transformación, ten éxito y sé feliz.

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